viernes 5 de junio de 2026

¡EL MENSAJE DE LOS LUNES! “Las señales no gritan” || Laura la Rosa Colmenarez

Hay algo que me cuesta admitir… pero es verdad: la vida nunca me ha dejado sin señales. La que no ha querido verlas a veces, he sido yo.

En el Camino de Santiago lo entendí claro. Iba adelante, segura, liderando… y omití una señal. Una sola. Seguimos caminando hasta que el camino desapareció. Nos habíamos desviado. Tuvimos que volver exactamente al punto donde dejamos de mirar. Y ahí estaba… la señal.

Siempre estuvo.

No fue falta de capacidad. Fue falta de atención. Y cuando lo miro bien, eso no solo me pasó allá… me ha pasado en la vida de otras maneras.

He sentido señales en relaciones donde algo no estaba bien… pero preferí justificarlo.

He visto señales en trabajos donde ya no era mi lugar… pero seguí. He evitado conversaciones que sabía que iban a cambiarlo todo. Y también mi cuerpo me ha hablado. Cansancio que no se quita durmiendo, dolores que aparecen sin razón, molestias que uno normaliza.

El cuerpo no se equivoca. Pero yo sí he elegido no escucharlo. Porque ver señales tiene un precio: detenerme, cuestionarme, decidir. Y eso incomoda.

Entonces hago algo muy humano: sigo. A veces me digo que estoy avanzando… pero no siempre estoy avanzando bien. A veces voy rápido, firme, «segura»… pero fuera del camino. Y hay una verdad dolorosa: no ver las señales no es descuido… es evasión. Porque cuando las veo, ya no puedo decir «no sabía».

Hoy me lo digo sin adornos: necesito aprender a mirar. A bajar el ritmo.

A escuchar lo incómodo. A atender lo que mi vida me muestra. Porque las señales no desaparecen… se acumulan. Y cuando no escucho, la vida deja de susurrar.

La vida me detiene. A veces con un quiebre, a veces con una pérdida, a veces con el cuerpo diciendo: «hasta aquí». Hoy reflexiono profundamente sobre esto.

Hoy elijo detenerme a tiempo, volver si hace falta y recordar que el camino siempre ha estado marcado… el tema es si dejo de caminar con los ojos cerrados.

NAM/Laura la Rosa Commenarez