«La producción acuícola venezolana ha experimentado un retroceso significativo en los últimos dos años, muy notorio en el camarón blanco, principal producto de este sector», afirmó Arnaldo Figueredo, director ejecutivo de la Sociedad Venezolana de Acuicultura (SVA). Indicó que, aunque no manejan cifras oficiales, las estimaciones apuntan que actualmente se produce el 50% de lo que se producía en 2023.
Señaló que los porcentajes los manejan exclusivamente la Asociación de Productores de Camarón (Asoproco) o el Instituto Socialista de la Pesca y la Acuicultura (Insopesca), y explicó que la caída en la producción acuícola se debe a un «proceso de restructuración» de las empresas productoras del sector, sin ofrecer mayores detalles.
Sin embargo, enfatizó que «a pesar de esa circunstancia, los productores siguen enfrentando los desafíos, construyendo nuevas alianzas y confiando en retomar la senda de crecimiento en el corto plazo».
Las especies que actualmente se están produciendo en el país son camarón blanco (Penaeus vannamei), que sigue siendo el principal rubro de este sector, seguido por el alga roja (Kappaphycus alvarezii), pero con un margen amplio de diferencia entre ambas.
También se están produciendo pequeñas cantidades de varios tipos de peces como cachamas, trucha, tilapia, coporo y caballito de mar, aunque Figueredo no específico en qué porcentaje se ubica la producción de cada uno de estas especies.
«Otros rubros que están produciéndose, pero en fase experimental, son erizos de mar, mejillones y ostras», agregó el vocero de la SVA.
Exportación acuícola
De acuerdo con el director ejecutivo de la Sociedad Venezolana de Acuicultura, el camarón, las macroalgas y los caballitos de mar se mantienen como los principales productos de exportación en este sector.
Recalcó que se han registrado algunos cambios en los mercados destino de estos productos: «Se están abordando adicionalmente países como China y Turquía, en el caso del camarón, y México, en el caso de los caballitos de mar», mientras que «las macroalgas siguen moviéndose hacia Chile y Túnez, principalmente».
En el caso de los productos piscícola -peces, crustáceos y mariscos-, Figueredo aseveró que su producción se encuentra «escasa», por lo que la mayoría va hacia el consumo nacional y en «pequeñas cantidades» se logra exportar hacia países vecinos como Brasil y Colombia.
Retos y expectativas del sector para este 2026
La Sociedad Venezolana de Acuicultura ratificó que para que este sector retome su senda de crecimiento la resiliencia de los productores no es suficiente, por lo que se requiere una intervención estructural en el entorno de los negocios.
«Es urgente revertir las muy desafiantes condiciones que enfrenta el sector acuicultor venezolano, como una elevada carga impositiva, muy corta duración de permisos, larga lista de trámites y negación de las concesiones en espacios acuáticos», sostuvo.
Asimismo, considera que es «imperativo» impulsar profundos cambios legislativos sobre la promoción de la producción acuícola nacional, «recordando que es una actividad primaria con alta capacidad de impacto en la diversificación económica nacional y seguridad alimentaria».
A esto se le suma que Venezuela debe renovar sus esquemas de certificación para camarón, parcialmente vencidos.
«Es importante abordar nuevamente mercados europeos, como España. Es prioritario abrirse a la inversión extranjera, para asumir la necesaria adecuación operativa, al igual que establecer alianzas en investigación, desarrollo y capacitación», expresó.
NAM/Bitácora Económica
