A veces el amor se nos mezcla con algo que también es muy humano: el miedo.
Y el miedo, cuando no se mira de frente, empieza a pedir garantías.
No porque la persona sea mala, sino porque está asustada.
Por eso hay relaciones donde, sin que nadie lo note, se instala un “sistema de pruebas”:
explica dónde estás, justifica por qué vienes o vas, demuestra que no…
y así, de a poquito, la confianza deja de ser un regalo y se vuelve un examen.
Lo delicado es que el amor no crece donde hay que “certificar” constantemente.
Crece donde hay espacio.
Donde el uno puede ir, volver, compartir… sin tener que pagar peaje emocional.
Porque cuando el miedo toma el volante, incluso con buena intención, puede pasar esto:
se protege tanto la relación, que sin querer se la aprieta.
Y lo que se aprieta, tarde o temprano, se cansa.
No se trata de culpas. Se trata de conciencia.
De recordar que amar no es tener certeza absoluta.
Amar es elegir confiar sin convertir al otro en sospechoso permanente.
Porque si la relación necesita vigilancia para respirar,
no está respirando amor… está respirando ansiedad.
Ojalá todos pudiéramos aprender esto a tiempo:
que la confianza no se exige; se construye.
Y que la libertad no es una amenaza…
es el terreno donde el amor se vuelve adulto.
NAM/Laura la Rosa Colmenarez
Síguenos en nuestras redes sociales para que tengas toda la ¡INFORMACIÓN AL INSTANTE!
Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/
X:
https://noticiaalminuto.com/twitter
Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram
Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram
Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp
