Diez trabajadores de un internado en la ciudad de Ibagué, en el centro-occidente de Colombia, fueron detenidos por la Fiscalía de este país, por presuntamente torturar a 11 niños con discapacidad.
El fiscal delegado para la violencia contra niños, Mario Gómez, relató que en el internado se cometían contra estos niños, «actos que se consideran criminales que deben ser absolutamente rechazados».
«Los niños fueron durante mucho tiempo amarrados a sus camas, se les suministró droga para facilitar un control supuestamente terapéutico sobre ellos y evitar actos de indisciplina, fueron sometidos a doctrinas militares ante cualquier circunstancia como no comer o como comerse las uñas», fue la escalofriante declaración de Gómez.
Las detenciones han sido posibles gracias al testimonio de un exempleado de la Fundación Peces, que hasta hace poco tenía un convenio con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
«En este momento el proceso da cuenta de 11 niños», ha explicado el fiscal en una conferencia de prensa.
Estos empleados «prestaban supuestos servicios de atención y protección a un número importante de niños en situación de discapacidad […] que fueron objeto de torturas, tratos crueles, inhumanos y degradantes».
NV1/El País
