El expresidente de Guatemala Otto Pérez Molina, acusado de liderar la trama de corrupción aduanera “La Línea”, denunció hoy que el caso en su contra es un “show” y un “circo político” en el que lo han condenado de forma “anticipada”.
Durante su declaración ante el Juzgado B de Mayor Riesgo, en la audiencia en la que se debe decidir si enfrenta o no un juicio oral y público, Pérez Molina alertó de una “condena anticipada” en este caso “político”, en el que se hizo una “justicia selectiva” y se violó la presunción de inocencia de las decenas de imputados.
“El origen de este caso yo lo entiendo como la supervivencia de la (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala) Cicig, la estadía de la Cicig en el país”, proclamó, y añadió que tanto el ente creado por la ONU como el Ministerio Público (MP-Fiscalía) “manejaron” a los medios con acusaciones previas en conferencias de prensa.
Pérez Molina, acusado de liderar esta trama de defraudación aduanera junto con su ex vicepresidenta Roxana Baldetti -ambos en prisión preventiva desde hace más de dos años-, acusó de injerencias a Estados Unidos, a través del exembajador Todd Robinson y el ex vicepresidente Joe Biden.
Según relató, desde el principio, en su calidad de presidente, avisó que en 2015 la Cicig finalizaría su trabajo en el país después de 8 años, pero en una reunión privada en Ciudad de Guatemala, Biden le dijo que el ente debía continuar y así lo manifestó después a los medios de comunicación, a los que les dijo “Cicig se queda y punto”.
“No puede ser que aquí estén usando las cosas mediáticas con una agenda publicitaria, con una agenda política. De esto dependía la estancia de la Cicig en Guatemala”, insistió el expresidente, acusado de cohecho pasivo, defraudación aduanera y asociación ilícita.
En esta idea de dar por terminado el trabajo de la Cicig, expuso, estaba de acuerdo también la fiscal general, Thelma Aldana, quien le manifestó que se haría un informe para demostrar cuánto había gastado el ente en esos ocho años y “los escasos resultados que ha tenido”.
Pero después apareció este caso de defraudación aduanera, que él mismo había solicitado que se investigara, y que en lugar de ser “el megacaso fue el megafracaso”.
En su exposición, en la que utilizó declaraciones de otros casos, una presentación y audios de la conferencia de prensa inicial, de 16 de abril de 2015 cuando se desarticuló la primera trama de la red, Pérez Molina intentó demostrarle al juez su inocencia en este caso, en el que se le conocía como “el 1”, el “mero, mero” o el “dueño de la finca”.
Desde 2015, la Cicig y el Ministerio Público (MP, Fiscalía) han emprendido una cruzada contra la corrupción y han desarticulado más de una docena de casos que involucran a altos exfuncionarios del Ejecutivo.
A partir de ese entonces, las dos entidades, que han seguido con esa férrea lucha contra la corrupción y la impunidad, han dado luz a varios casos que implican a unas 300 personas, entre exfuncionarios, empresarios, políticos, diputados, alcaldes y particulares, entre otros.
NV1/EFE
