sábado 6 de junio de 2026

¡SUS REFLEXIONES SOBRE EL MUNDO DE HOY! José ‘Pepe’ Mujica: “Le pido a la vida que me permita seguir ladrando un poco”

José Mujica, expresidente de Uruguay, filósofo autodidacta y una de las figuras políticas más singulares del último siglo, sigue siendo un faro en el debate mundial. Con sus 89 años, se ha enfrentado recientemente a un cáncer de esófago, una batalla que lo dejó físicamente “quebrado”, pero espiritualmente intacto.

Recuperado y siempre lúcido, Mujica reflexiona sobre política, sociedad, el paso del tiempo y las elecciones vitales en un mundo en transformación. Su visión, una mezcla de pragmatismo y poesía, resulta más relevante que nunca. Después de su recuperación por enfermedad está concediendo muchas entrevistas donde analiza la geopolítica y la vida en sí.

Mujica no oculta su desilusión ante el auge de figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Javier Milei, a quienes define como símbolos de una derecha ultraliberal que tergiversa incluso los principios básicos del liberalismo. “Si el liberalismo es eso, es una mugre. Nos trajo el respeto a convivir con diferencias, pero ahora lo reducen a un recetario económico”, afirma Mujica con contundencia en una entrevista para El País.

Su crítica va más allá de los nombres y se centra en una sociedad consumista que, según él, “construye su propia explotación”.

La solución, dice, no radica en regresar a manuales ideológicos del pasado, sino en buscar nuevas formas de pensamiento: “El mundo que viene es distinto, y nosotros tenemos que ubicarnos. Tenemos que aprender de nuestros errores y apostar por la renovación” asegura en eldiario.es

La amenaza de la ultraderecha y el desafío de la izquierda

Mujica no teme señalar las debilidades de la izquierda contemporánea, especialmente su falta de creatividad para enfrentar los desafíos actuales. “No hay renovación en el campo del pensamiento. Lo que fue ya no será. Cuando leo el diario veo gente que piensa como hace 50 años”, lamenta.

El expresidente observa con preocupación el avance de la ultraderecha en América Latina y Europa. Para él, figuras como Milei y Trump son producto de un desencanto social alimentado por las desigualdades y la crisis de las democracias. “Los pueblos también se equivocan. El pueblo alemán votó a Hitler. La democracia no está garantizada si no se construye todos los días con ética y responsabilidad”.

Sobrevivir, soñar y amar: el legado de una vida

Mujica define la vida como una aventura única y valiosa: “El único milagro es haber nacido. Pero como vivir es cotidiano, no le damos valor”. Estas palabras adquieren más peso cuando recuerda su reciente lucha contra el cáncer: “Me dejaron un agujero en el esófago. Ahora se tiene que rellenar, y yo soy un viejo. Pero aquí sigo, con los ojos abiertos al mundo”.

Para Mujica, la felicidad no radica en acumular bienes, sino en la sobriedad y en el tiempo dedicado a los demás.

“Cuanto más tenés, menos feliz sos. El marketing te domina: compre esto, compre lo otro. Eso no es vivir. Vivir es tener el placer de estar al pedo con otro, amar, jugar al truco con los amigos o hablar de recuerdos”.

El futuro de América Latina: unidad y responsabilidad

En el ámbito regional, Mujica ve con tristeza la falta de cohesión en América Latina, una región que, según él, tiene el potencial de ser mucho más influyente en el escenario global. Critica el personalismo y la falta de proyectos colectivos, elementos que, dice, han debilitado a movimientos como el del MAS en Bolivia: “Las revoluciones se tragan a sus hijos. No creo en el proyecto personal. Los proyectos son colectivos o no duran”.

También remarca la importancia de figuras como Lula da Silva, a quien describe como un líder mundial que puede fortalecido la posición de América Latina si la región sabe aprovechar su prestigio.

Un maestro para el presente

Mujica no solo analiza la política; ofrece lecciones de vida con la humildad de quien ha conocido tanto la gloria como la derrota. Después de pasar 13 años encarcelado, sometido a torturas y aislamiento, salió sin rencor:

“No tengo cuentas para cobrar. Dediqué mi vida a luchar por un mundo mejor. Me cagaron a palos, pero viví plenamente”.

En una época marcada por liderazgos estridentes y divisiones profundas, la voz serena pero firme de José Mujica nos invita a reflexionar. Su vida es un recordatorio de que la política puede ser una herramienta para transformar realidades, pero también un acto de amor y servicio. También de coherencia entre lo que se predica y  hace.

“Moriré feliz porque no gasté mi vida solo consumiendo. Soñé, peleé, luché. Y eso, créanme, vale la pena”, concluye.

NAM/El País

Síguenos en nuestras redes sociales para que tengas toda la ¡INFORMACIÓN AL INSTANTE!

Visita nuestro sitio web:
https://noticiaalminuto.com/

X:
https://noticiaalminuto.com/twitter

Instagram:
https://noticiaalminuto.com/instagram

Telegram:
https://noticiaalminuto.com/telegram

Grupo de WhatsApp:
https://noticiaalminuto.com/whatsapp