Un campesino colombiano que dedicó su vida a deforestar la Sierra Nevada, terminó por darle un giro a su vida y se ha convertido en un fiel defensor del medio ambiente.
Edgar Rueda explicó que las llamadas cabañas ecológicas de Palomino, una localidad turística ubicada en La Guaira colombiana, no son nada ecológicas. Fueron hechas con madera de árboles talados en la sierra colombiana, lo que se traduce en un grave daño causado al ambiente.
Durante 17 años, taló, cortó y destruyó árboles. Contribuyó a acabar con la calidad de vida del planeta.
Lleva consigo una historia que lo hizo cambiar de parecer. Su padre trabajó toda la vida talando árboles para beneficiarse del provecho económico de la madera.
«Cuando mi padre murió, no tenía ni un centavo para comprar el ataúd. Por lo que decidí guardar la motosierra. Pasé momentos duros en lo económico. Y luego abrí el único vivero que existe en Palomino. Por eso fui tildado de loco», acusa.
Su vivienda se encuentra camino al río Palomino, paso por donde deben transcurrir turistas y residentes del lugar para llegar a sus aguas. En su casa, tiene un cartel que indica «Si al río quieres volver, un árbol debes sembrar», lo que se ha traducido en una importante forma de educar a los turistas que que van en busca del río.
CARACOL
