sábado 6 de junio de 2026

#OPINIÓN || En tiempos de Espiritualidad (III) Preparación para la venida, la llegada || Dra. Carmen Rosa Blanco

En esta tercera entrega sobre la temática de la espiritualidad en estos tiempos, abordaré, de manera sencilla, algunos aspectos relacionados con la preparación para la venida y la llegada, claro, según lo documentado, porque no soy especialista en estos temas y para adquirir alguna comprensión, me basé en lo que otros han escrito o han dicho mediante una enseñanza estrictamente oral.
Según la tradición cristiana hay un tiempo de preparación mediante la oración y la reflexión, en espera atenta, de esperanza y de vigilia, de arrepentimiento, de perdón y de alegría para la venida del niño la noche buena de navidad.
Este proceso de preparación es conocido como el adviento, del latín «adventus» que significa venida. Entonces, estaríamos hablando de la preparación espiritual para celebrar esa venida, es decir el nacimiento de Cristo. Cristo es un término griego que significa «ungido», adjetivo que señala que a quien se le asigna, es porque ha sigo untado con aceite, como señal de que se trata de reyes, sacerdotes o personas dotadas de una facultad especial. Por eso a Jesús se le otorgó. (Jesús el Cristo o Jesucristo).
En este sentido, dentro de esta tradición, hay un tiempo de preparación que dura aproximadamente cuatro semanas antes de la navidad. Es un tiempo de oración y de reflexión en actitud de espera. En la tradición ortodoxa este tiempo de preparación va asociado también a la abstinencia de alimentos o ayuna estricta, que le llaman ayuno de la navidad.
En casi todas estas tradiciones cristianas se incluye también la corona de adviento y la simbología de algunos colores especialmente el morado. Las celebraciones litúrgicas se basan principalmente en recordar los principales acontecimientos de la vida de Jesús.
Para el movimiento Gnóstico Cristiano Universal, la navidad tiene el significado simbólico del Mito Solar y el Drama cósmico del advenimiento del Sol días después del Solsticio de invierno, conocida como la noche más larga , cuando ocurre el nacimiento de Cristo, el 24 de diciembre a la media noche.
Este «día cósmico» contiene tres principios fundamentales  de la naturaleza en la creación: Fuerzas positivas, fuerzas negativas y fuerzas neutras. En esta tradición, a grandes rasgos podemos decir, que la preparación consiste en la quema de aquellos elementos indeseables que moran en la psiquis de las personas, es decir, la quema o muerte del Ego, del Yo.
No obstante,  en la tradición inicíatica anterior a la era cristiana, como lo describe el Maestro Omraam Miklael Aivanhov, en su libro «Navidad y Pascua en la Tradición Iniciática» la fiesta de la navidad y de la pascua que se conmemora cada año en toda la cristiandad, es un acontecimiento especialmente cósmico relacionado con los procesos de la naturaleza, porque al acercarse el invierno- dice- algunos trabajos se paralizan, los días menguan y las noches se alargan.
Es el momento de la meditación (No del pensamiento) para penetrar las profundidades del ser y crear las condiciones requeridas para la «llegada» o «la venida» (No en el sentido de movimiento físico corporal) del niño divino (Que no es persona). Es el nacimiento del principio crístico (luz y calor) que lo transforman todo.
Afirma que este principio nace realmente en el universo y que como los humanos formamos parte del cosmos, participamos íntimamente de ese proceso de gestación y de manifestación que se desarrolla en la naturaleza. De allí que navidad y pascua, el segundo nacimiento y la resurrección, son en realidad dos formas diferentes de presentar la regeneración del humano y su entrada al mundo espiritual.
Ahora bien, en el ahora y en el aquí, en la tierra, ¿Qué ocurre durante este período de preparación?- Celebramos el nacimiento desde otra perspectiva, desde otra interpretación, otra mentalidad. Para muchos de nosotros el nacimiento de Cristo es un acontecimiento que solo se produce una vez al año y que es el 24 de diciembre a la media noche y nuestra preparación se realiza en otro sentido (sin valorar que sea bueno o no) va dirigida específicamente al plano físico:
Arreglar los ambientes, decorar, limpiar, vestirnos elegantes o con pijamas (Eso importa poco). Es decir, creamos un ambiente bonito y agradable, pero poco observamos lo que ocurre en la naturaleza, no estamos en vigilia para capturar los cambios que indudablemente nos afectan positivamente: mejor clima, cielo claro y estrellado, noches vibrantes que invitan al abrazo, cantos hermosos…
En otras palabras, que el niño Jesús nació en Palestina, en un pesebre, a la media noche, constituye un acontecimiento histórico. Esto si se quiere es secundario, porque en realidad, lo trascendental del asunto es su naturaleza cósmica y mística, porque es la primera manifestación de vida en la naturaleza, el principio de todas las manifestaciones…
De allí que entonces se podría considerar y creer que Cristo debe nacer en cada alma humana como principio de amor y de luz divina y que puede ocurrir en cada instante en nosotros, si nos preparamos espiritualmente para ello.
NAM/Carmen Rosa Blanco/Educadora

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