Esta especialidad tiene sus orígenes en Alemania en 1880, se inicia con una visión holística de la Medicina y comienza a diferenciarse de las otras especialidades por la aplicación en profundidad de los avances científicos y de las disciplinas experimentales.
La mejor expresión para definir esta especialidad es que el Médico Internista, es el Médico del adulto. El internista ha sido considerado desde entonces, el clínico por excelencia. Dentro de este campo quedaron excluidas las enfermedades quirúrgicas, las obstétricas y las pediátricas, que constituyeron otras especialidades. Éstas, junto con la Medicina Interna, han sido consideradas, desde esa época, como especialidades básicas.
Es decir, la medicina interna sería como la medicina que trata enfermedades desde dentro, desde el interior del cuerpo, generalmente con medicamentos, a diferencia de la cirugía que trata las enfermedades desde fuera, con intervenciones quirúrgicas.
Entre tanto, el Médico Internista también se les denomina como el “Médico de Médicos”, porque a menudo actúan como consultores de otros médicos para ayudar a resolver misteriosos problemas del diagnóstico; estos a su vez están preparados para tratar con cualquier problema de un paciente adulto, no importa cuán simples o complejos sean. Resuelven los desconcertantes problemas de diagnóstico, atienden enfermedades agudas y crónicas, y la presencia de varias enfermedades diferentes al mismo tiempo.
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