Monseñor Diego Padrón, presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), en el marco de la instalación de la asamblea de los representantes de la Iglesia Católica para la renovación de la junta directiva, afirmó: “Los obispos llegamos a muestra primera Asamblea Ordinaria del nuevo año después de unas de las Navidades más tristes en la reciente historia de Venezuela”
Agregó que: «Una negociación sin resultados favorables para el pueblo sería un fracaso… el pueblo no tiene confianza ni en los actores ni en la claridad de los objetivos ni en las consistencia sobre todo el proceso».
En otro orden de ideas, el prelado dijo: “No hay, por tanto, que someterse, ni resignarse, ni renunciar a la calidad de vida a la que todos tenemos derecho».
“Son unas de las navidades más tristes de la reciente historia de Venezuela, es verdad que no traemos tristeza porque cada uno de nosotros la dejó en su mesa de noche, pero en las visitas en las comunidades vemos la angustia y el clamor de la gente por pan y remedios, traemos fe y esperanza en el poder salvador de Dios, palabra de consuelo y proyecto de solidaridad para nuestro pueblo”, enfatizó en la capilla “Trono de la Sabiduría” de la Universidad Andrés Bello.
Previamente se llevó a cabo la eucaristía presidida por el Cardenal arzobispo de Caracas, Jorge Urosa Savino, y a lo largo de la jornada se eligieron las nuevas autoridades de la CEV para el próximo trienio.
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