Jhon David Camba Matos, comerciante del Mercado las Pulgas en el centro de la ciudad de Maracaibo, ha denunciado en esta redacción ser víctima de amenazas y acoso policial, tras resistirse al desalojo ordenado por el gobernador del estado Zulia, Omar Prieto Fernández, quien tomó la medida sin importar que dejaba a cientos de familia en la calle y sin trabajo.
Destaca que desde el año pasado el Ejecutivo sin previo aviso comenzó la intervención y desalojo del populoso mercado, sin ponerle fin a la fecha de los trabajos, negándose en todo momento a mediar con los comerciantes que vieron como mermó su economía en pocos meses.
Los comerciantes, liderados por Jhon David Camba Matos, denunciaron que los funcionarios de seguridad interrumpieron el servicio de electricidad del mercado y robaron la mercancía que tenían guardada para la venta, en medio de un cruento enfrentamiento con esbirros policiales de la dictadura de Nicolás Maduro.
“La Guardia y la policía se llevaron todo. Nos robaron la mercancía. Nosotros somos trabajadores”, reclamó. También denunció que deben pagar sobornos a los policías y GNB para que les permitan ingresar productos al sitio.
Ese mismo día y a punta de perdigones y bombas lacrimógenas, la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y Polizulia, nos forzaron a los comerciantes a desocupar el espacio, indicó. Desde ese momento, dijo el declarante, por el solo hecho de reclamar nuestros derechos y protestar fui amenazado por los agentes policiales quienes me alertaron que si no dejaba de organizar protestas me arrepentiría.
Asimismo, comento que las autoridades guardan silencio en las respectivas denuncias que realicen los comerciantes porque protegen a estas bandas delictivas llamadas » los colectivos» quienes solo causan intimidación y pánico solo con su presencia y se vinculan con el crimen organizado armado que atacan acosan extorsionan y el gobierno apoya todas sus actividades delictivas».
“Lo peor fue cuando comenzaron a rondar las adyacencias de nuestra residencia en forma intimidatoria, dejando ver que portan armas, porque se dieron cuenta de que mi esposa Grismary Rosmely Weffer Molero, era funcionaria de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos de Venezuela (Sundee) y nos tildaron de traidores y que ahora nos deberíamos atener a las consecuencias”.
Aseguró que denunciará los hechos en las instancias respectivas para dejar pública y notoriamente tv esclarecido que si llegase a sucederle algo a él o a su familia ya saben dónde están los responsables.
